Lúpiter, el espacio donde habita Jazz The Roots - Sesiones al Parque
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Lúpiter, el espacio donde habita Jazz The Roots

Jazz The Roots lo integran cinco jóvenes de diferentes ciudades. Raúl de Guayaquil, a los nueve años estuvo cerca de un tío y primo con quienes tocaba percusión sobre discos de salsa. Miguel, también de la perla, tuvo clases de música clásica y piano, por la técnica. Siempre se vio envuelto en ella al igual que Luis Alberto, guayaco y apegado al arte desde niño. El saxo llegó por añadidura. Junto a un hermano guitarrista, Gabriel de Santiago de Chile aprendió a tocar el mismo instrumento. Confiesa que sigue en el camino de encontrar lo que quiere. Y por último, el capitalino Ismael empezó a los dieciséis. En casa, con discos de Kurt Cobain y Led Zeppelin, conoció el bajo. Después descubrirían el reggae.

Data el año 2011, los pasillos y cuartos de ensayo de la Universidad San Francisco de Quito son el punto de encuentro de los cinco jóvenes. Gabriel, viviendo en Ecuador, lleva consigo rastas y no deja olvidada la guitarra e Ismael ya demuestra el potencial de ser uno de los mejores bajistas de reggae del país. Ambos constituyen las dos primeras bases de lo que estaba por nacer. Por su lado, Raúl escribe poesía lejos del hogar y tiene tatuados ambos brazos; Miguel ya vivió en el exterior y ahora da clases de música en la misma escuela donde estudió y Luis o Lord, como varios lo apodan de cariño, ya conoce a cabalidad el saxo alto y tenor. Con una creciente amistad, todos construían un vínculo casi inexplicable. Uno que se vería reflejado en sus composiciones como banda. La alineación del quinteto quedó sellada: Miguel Gallardo (teclados); Gabriel Jofre (guitarra); Ismael Villarroel (bajo), Luis Sigüenza (saxofón), y Raúl Molina (batería).

El 12 de octubre se daría la famosa primera fecha en el foco cultural de la ciudad, el Pobre Diablo, el barrio de la floresta y alrededor de veinte personas presenciaron el debut de una joven pero talentosa agrupación musical. Se añadieron una segunda y tercera fecha tras la cálida acogida. Los covers o versiones de canciones ajenas elegidas para presentarse emergieron en el tiempo de calidad que los cinco compartían. Descubren no solo las influencias en común sino que además deciden partir desde obras de jazz hasta clásicos del reggae. Figuras importantes del género reggae como Bob Marley o Natiruts y colectivos como New York Ska Jazz y Jamaica Jazz sonaban detrás de las conversaciones.

Paralelamente, mientras Jazz The Roots surgía también lo hacían nuevas bandas como Da Pawn, La Máquina Camaleón, Munn y Swing Original Monks confirmando la fuerza de la generación en cuestión y dibujando lo que sería la escena independiente quiteña. Asimismo, aparecían espacios como el Portón Verde en Cumbayá donde las puertas estaban abiertas para tocar. Sin embargo, aunque hoy por hoy el incremento de bandas es exponencial, los escenarios parecen ir desapareciendo. Con la cancelación de algunos festivales producidos independientemente y el cierre de espacios culturales como el mítico Pobre Diablo ubicado en la calle Isabel La Católica y Galavis, en Quito, o Fediscos, el estudio de grabación de hace más de cincuenta años en Guayaquil, Jazz The Roots se lamenta por el hecho de que, quizás, a Ecuador todavía le falta camino para consumir arte.

Los elementos de rock, música progresiva, hip hop, psicodelia e incluso drum & bass complementan el concepto de fusionar reggae con jazz. La improvisación nunca quedó fuera del marco e indudablemente se ha convertido en una de las características de Jazz The Roots. La improvisación musical es el arte de crear y ejecutar música que previamente no ha sido escrita y que surge de manera espontánea. Para Raúl, el reggae es un género que nunca va a morir, y a pesar de reivindicar la idea de que el jazz en su más puro estado está en extinción, afirma que el reggae-jazz rescata lo mejor de ambos estilos musicales. A la vez, aunque pudo haber sido una desventaja el hecho de prescindir de una voz en el grupo, el público poco acostumbrado a no ver un cantante delante recibió como acertada la participación de Guanaco, conocido MC de hip hop local, en la versión vocal del tema “Libertad”.

Sencillos como “Viceversa”, “Transformando” y “Blancazo” fueron la carta de presentación de un primer disco homónimo que se publicaría en el 2013 y con el cuál aterrizaron un concepto que vivía en la mente de sus compositores y las versiones en vivo que experimentaba su audiencia. Los diez temas que componen Jazz The Roots, el álbum, fueron producidos en Graba Estudio. La producción ejecutiva, que suele ocuparse de la contabilidad, de la gestión o asuntos legales como los derechos de autor o regalías, además de la elección y contratación de ingenieros de sonido o músicos de sesión, siempre quedó en manos de la banda.

El mismo año viajaron a Santiago de Chile para presentarse en múltiples conciertos, además de haber participado en el Festival Ecuador Jazz 2013, la Fiesta de la Música 2013 (CUE), el Festival de Reggae en Quito, entre varios otros escenarios nacionales.
Con la puerta abierta en dirección al sur, Jazz The Roots, aunque no conocía mucho de la escena chilena, recibió una pronta invitación al IMESUR, encuentro de la Industria Musical Latinoamericana. Bajo esta premisa y con una motivación incesante, la banda cruzó a Santiago de Chile a inicios de 2016 para la grabación de su segundo disco.

Cabe enfatizar que la primera producción se grabó prácticamente en vivo, con todos los instrumentos al mismo tiempo y no en línea (por separado) como suele acostumbrarse, lo cual evidencia la solidez de su alianza musical puesto que este proceso requiere de extrema precisión. El trascurso del segundo material, por otro lado, tuvo lugar en Estudios del Sur (CL) donde la banda vivió durante un mes. La convivencia como parte del reencuentro le dio ese toque mágico a la sonoridad que la banda buscaba, ese algo que solo una complicidad sincera puede crear. Los cinco músicos concuerdan en que al componer, ensayar y/o grabar pasan cosas que aún sin estar ensayadas cierran el círculo a la perfección, creando material invaluable para su repertorio y su amistad.

De la misma manera, Jazz The Roots atrajo un equipo de personas que encajó muy bien con su causa. Para ello, se fijaron en referencias artísticas y su sonido, como un símil que pudiese ser utilizado para describirlos. Así dieron con Alek Palmersmith y Francisco Holzmann y la casa/estudio, mencionada anteriormente, que los acogió en el sur; así llegaron al ingeniero en grabación Russel Elevado de los estudios Analogypsy, New York. Él mismo, además de mezclar y ganar premios Grammys por material de artistas como Erykah Badu, The Roots y D’Angelos, aceptó y ayudó a que la mezcla del disco de la banda ecuatoriana se hiciese posible. Cinco de las trece canciones llevan su sello. Sin embargo y no menos importante, Victor Rice fue contratado para asociarse a los temas más reggae. Como músico e ingeniero de New York Ska Jazz (otra de las influencias de JTR), su perspectiva fue bien recibida por la banda. Una vez con el master en manos de Joaquín García en AudioSolido, Chile, Jazz The Roots daba por comenzado un nuevo despertar.

La madrugada en la que finalizaron la grabación de las canciones que, por muchas noches les quitaron el sueño, los cinco amigos fueron en búsqueda de ese traguito que celebrara con ellos. Se despidieron de Lupe, la mascota del hogar, y salieron. No es la primera vez que escucho referencias sobre el cielo chileno. Lord (Luis Alberto) me cuenta que instalados en un parque de la ciudad, pudieron divisar Júpiter en el cielo. Ismael, mientras pensaba quién sabe en qué, atinó a decir “Lúpiter”. Ahí habitaban ellos.

Reafirmando su esencia, canciones como “Transformando” y “Blancazo” se ven versionadas de una forma psicodélica, surreal. Mientras  que “Escucha el silencio” y “Viceversa” contaron con el talento chileno de Tiano Bless y Matiah Chinaski & Koala Contreras, representando la grandiosa influencia del suelo donde se hallaban.

El pasado mes de noviembre, exactamente el 30, La Ideal fue el escenario quiteño donde debutó “Lúpiter”, la nueva energía de Jazz The Roots y la compañía de Paola Navarrete. El primero de diciembre fue el turno de Guayaquil. Las Peñas se vistieron de improvisación y Diva Nicotina contó con invitados como Stich, el Cholo y Ganjah Roots. Como parte del lanzamiento del disco en formato digital, el tour memorabless marcó un hito en la historia de la banda con los aforos casi agotados en ambas locaciones. Si bien no existe una fecha exacta para el lanzamiento de la versión física, se conoce que esta tendrá tres versiones o “dubs” extras y que el arte fue intervenido por Jaime Villarroel, hermano del Isma. Comentan que los cambiantes cielos rodeaban Estudios del Sur, ubicado a las afueras de la ciudad. Las estrellas, la conexión y evolución que comparten fueron las primeras aristas de lo que reflejarían. El artista gráfico aterrizó la idea y comenzó el concepto con una nueva tendencia: el diseño generativo. Basado en la creación de figuras a partir de algoritmos y/o frecuencias, entre muchas otras, la tapa recolecta la posición de los planetas durante los días en que “Lúpiter” fue grabado. Cada canción tendrá como arte la figura que se crea desde el momento en el cual se compuso o en el cuál fue grabado.

La madurez de la banda es el resultado del crecimiento que cada integrante ha alcanzado. Luis Alberto actualmente reside en Nueva York y está muy inmerso en una escena de jazz que lo inspira diariamente. Miguel volvió al manso Guayas y es profesor de la Universidad de las Artes, una rutina que le otorga enseñanzas cotidianas. Raúl es parte de varios proyectos artísticos incluyendo la banda de Guanaco, Paola Navarrete y Wañucta Tonic. Del mismo modo, Isma se posiciona como uno de los grandes bajistas de reggae del país. Gabriel regresó a Chile y vive de la música con diversas agrupaciones musicales. En conclusión, Jazz The Roots recorre caminos inesperados como la esencia de su música transformándose. Naturalmente “Lúpiter” llegó para quedarse y trae consigo una nueva forma de escucha, una que promete una experiencia innovadora, una que fluye y será memorable.

Texto por: Emilia Alarcón

Fotos: Perfil de Facebook de Jazz The Roots

 

 

 

 

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